Anna Yacimientos Arqueologicos

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                                            ENTERRAMIENTOS
                                            ENTERRAMIENTOS
FUENTE
HIGUERA
FUENTE
HIGUERA
GANDIA
LA CUEVA SANTA
LA EL REGAJO
GANDIA
MARXUQUERA
GANDIA
MARXUQUERA
GANDIA
MARXUQUERA
GANDIA
MARXUQUERA
COVA BERNARDA
- RECAMBRA
- EL PORCS
- MERAVELLES
- NEGRA
YACIMIENTO
ARQUEOLOGICO
YACIMIENTO
ARQUEOLOGICO
YACIMIENTO
ARQUEOLOGICO
YACIMIENTO
ARQUEOLOGICO
YACIMIENTO
ARQUEOLOGICO
DATACIÓN
VIII-II A.C
VIII-IV A.C
V-I AC
EDAD DE BRONCE
EDAD DE BRONCE
ENEOLITICO
ENEOLITICO
MESOLITICO III
PROTONEOLITICO
MESOLITICO I
5500-4500
AC
12000-
9000AC

Musico de Anna

Joaquin Garcia
musico

 Decimos de la música, que es el arte de combinar, de forma medida, sonidos y
silencios con la, exclusiva, finalidad de despertar de forma intima las emociones y sentimientos
de quienes se acercan a ella. A través suyo, se sublima todo un mundo interior que, con solo la
palabra, quedaría incompleto y que de otra manera, sería imposible abarcar al mostrarlo a los
ojos de la razón. Algunas veces, el músico consigue, con su obra, atrapar los sonidos de su
mente en el limitado espacio de una partitura, dando forma a los silencios del alma y permitiendo
por un breve instante la coincidencia simbiótica de ambos elementos en uno solo. Cuando eso
sucede, el autor ha trascendido en la línea del tiempo y es justo en ese momento, en el que
podemos percibir las claves que nos ayudarán a escrutar en lo más autentico del personaje y
de su obra.
¡Ay qué prodigio!
¡Ay qué portento!
la mayor maravilla
del sumo dueño
Los sentidos engañan
en el misterio
solamente el oído
subsiste ileso1...
Han pasado casi trescientos años desde que amaneció al mundo, en la Villa de Anna,
Joaquín García de Antonio, hijo de Antón García y de Josepha Sanchiz; el paisaje que sirvió de
fondo a este hecho y las causas sociológicas que propiciaron el desarraigo personal y
profesional del músico son, todavía hoy, reconocibles en el entorno del lugar que le vio nacer.
En la obra de Joaquín, encontramos una concepción intima del hecho religioso que
precede a la necesidad de proyectar su trabajo, como músico, en el tiempo y que nace de la
aceptación de la espiritualidad que profesa su entorno familiar en Anna, que él asimila en sus
primeros años de vida, y que con el paso de los años, siempre aparece reflejado en la
sublimación misma que Joaquín hace de su credo, independientemente de las situaciones que le
ofreció la vida. No estamos, en sentido estricto, en presencia de un “místico”, pero sí ante una
persona profundamente religiosa que nos describe, claramente, a lo largo de toda su obra, sus
raíces y los pilares sobre los que descansa su fe.
Como toda la música barroca hecha para las Capillas, también la de Joaquín, tiene
como finalidad solemnizar el culto y como objetivo, último, acercar el pueblo llano a Dios. Su
obra es, ante todo, una prédica que tomando como base una melodía “grata al oído”, muestra
de una manera sencilla y comprensible, el mundo espiritual a aquellas gentes del XVIII,
escasamente instruidas y mucho más preocupadas por los problemas terrenales de su entorno
que por la búsqueda de la perfección, en sus vidas, a través de la fe. Si observamos el contenido
de los textos que acompañaban a las piezas musicales, vemos que en la mayoría de las
ocasiones, iban dirigidos a prevenir al pueblo de la trascendencia de los actos humanos,
abundando en la necesidad, “cuasi” didáctica, de hacer observar entre los fieles los preceptos
morales, como forma de evitar el castigo divino:
De brillante hermosura coronado,
ese divino sol sacramentado
que ostenta nieve, respirando lumbre,
ilustrando a la iglesia su alta cumbre,
trofeo hace un abismo de otro abismo
porque antípoda sea de si mismo
¡Oh abismo cauteloso!
postrado tu ardimiento
vendrá a ser escarmiento
vendrá a ser escarmiento
Estrago del rigor
vendrá a ser escarmiento
estrago del rigor,
del rigor
Si triunfa el Dios oculto,
en vano la osadía
de tu poder, confía
a lograr timbre y honor8


Un elemento que nos va a resultar clave para entender el camino recorrido por la obra
de Joaquín, desde el momento mismo de su creación hasta nuestros días es la insularidad. No
tanto en el sentido de la ausencia de permeabilidad del maestro ante las influencias musicales
exteriores, que es evidente que las hubo y favorecieron el desarrollo posterior de la música en
las islas, como en sentido contrario. Resulta evidente que el viaje de retorno de su música hacia
la península, no se dio en su época ni tampoco con posterioridad, al menos en la medida que
hubiese requerido la calidad de su trabajo.



Dejádmele dar dejádmele dar
un bocado a mi bien embozado
dejadme dejádmele dar
A mi amado, a mi dueño
a mi dueño y galán
Dejad dejad, dejádmele dar
supuesto que esta hoy de fiesta
pues de gracia quiero estar
pues de gracia quiero estar
Dejadme, dejadme dejadme dejádmele dar
dejadme, dejadme dejadme dejádmele dar
Coplas.
Gran fineza que ha dejado su casa por mi lugar
y esto es verdad y esto es verdad
pues yo creo que está aquí tan glorioso como allá y aún algo mas
tiene aquí pues hace gala de su gloria accidental
Es el trigo por el Corpus y niño por Navidad
que buen disfraz, que buen disfraz
por Pentecostés paloma y cordero por San Juan
y en realidad el es hombre como hay Dios sin poner ni sin quitar
Dejádmele dar dejádmele dar
un bocado a mi bien embozado
Dejadme, dejadme dejadme dejádmele dar dejádmele dar
 


Las cantadas tienen su origen en la cantata italiana que nace en siglo XVII y llega en las
primeras décadas del XVIII a la península. Son en su momento un signo de modernidad y no es
de extrañar que un músico como Joaquín que vivió su introducción y desarrollo en el periodo de
formación, las adoptase como signo identificativo de su manera de componer. La cantata típica
de mediados del siglo XVII se compone de varias secciones con una estructura interna que no
es necesariamente fija, aunque a finales de siglo, encontramos el esquema de aria da capo y el
recitativo y la regularidad en la alternancia recitativo / aria.

Excursión con niños a la Albufera de Anna. Valencia

La Albufera de Anna es uno de los extraordinarios parajes naturales que esconde la Comunidad Valenciana. Es una zona ideal para pasar una tarde de domingo en familia, o un día de pic nic gracias a sus zonas habilitadas. Todo en un entorno de tranquilidad y en plena naturaleza.
Su principal atractivo es un enorme lago del que brotan múltiples manantiales. Situado en plena naturaleza, cuenta con un pequeño islote en medio del lago.

Conocido como “el merendero”, a él se accede a través de las barcas que allí mismo pueden alquilarse.

Su entorno también invita a la relajación y al paseo, gracias a sus numerosas rutas preparadas para hacer senderismo interno por el recinto.

La entrada es gratuita durante los meses de invierno, y desde la Pascua hasta septiembre se puede acceder al mismo por un módico precio.


LA CASA DE LOS SEÑORES EN LA PLAZA DE LOS ALAMOS


La primera referencia que tenemos sobre el edificio data de 1244, en concreto del 4 de septiembre del mismo año en el que según recoge Vicente Rausell, existe una escritura de
donación del castillo de Anna,1 otorgada por Jaime I de Aragón que junto a él, cede las Villas de Anna y Enguera a la Orden de Santiago, siendo maestre D. Pelayo Pedro Correa.
Es pues aceptable determinar que el edificio original, Castillo o fortaleza situada en la Plaza de los Álamos, tenía un papel más de carácter de guarnición de vigilancia, que un valor estratégico que nunca lo tuvo, por tanto estamos ante una fortaleza de carácter modesto que frecuentemente soportaba sobre todo en los años anteriores a 1272 fuertes presiones de
la mayoría mora, que acabó reubicándose “extramuros “ de la Villa en la partida de Agres.
Los años anteriores a 1272,conocemos de la existencia del
castillo ya que la Villa de Anna estuvo bajo la influencia del moro Al – Azrach, un caudillo militar nacido en un pueblo del valle de Pego, y que encabezo un levantamiento que produjo a Jaime I la perdida de los castillos de Montesa, Vallada, Chella, Navarres y Anna.
Una de las mandas que Jaime I establece en la donación de la Villa de Anna a la Orden de Santiago, era la de proceder a su repoblación, esto debió suponer el establecimiento de los primeros pobladores, cristianos, en el entorno de la fortaleza en la zona de la Alameda formando las primeras calles que son el origen del núcleo de lo que devino en llamarse como el “poblado”.
Obviamente fueron inicialmente razones estratégicas y de seguridad las que llevaron a tomar la decisión del emplazamiento y las que posteriormente condicionaron al menos a una parte de la población; tal es así que en siglos posteriores la presión que ejercieron los nuevos pobladores, cristianos, sobre la mayoría morisca, acabo, después de la expulsión de 1609, arrasando con la mezquita y el poblado de Agres que quedó reducido a una sola masía que llegó a perdurar hasta el siglo XX.
De su etapa fundacional allá por los siglos XII /XIII , nos quedan los basamentos del edificio en su parte posterior .La primera transformación del edificio se produce después de 1604 cuando se produce la venta de la Villa de Anna en tiempos de Felipe III

EL BATAN DEL VIZCONDE DE MIRANDA

-
Situado en la parte
final de la cuesta del Molino, y
en la partida de la Fuente de
la Rosa, aprovechaba las
aguas que venían de las
balsas de la Plaza de los
Álamos.
En 1864 hay
referencias
documentales
exactas de su ubicación, a
través del expediente de
construcción de un artefacto
de Fco Juan Aparicio en la
partida de la Fuente de la
Rosa lindante con el batán
del Vizconde, su propiedad o
al menos su uso, se atribuye en esta época al Sr. Fuster10.

Anna tierras del conde de Cervellon


LA  ALBUFERA DE  ANNA
 
En los montes inmediatos a la esplendida laguna Valenciana  cazaba un día el conde de Cervellon, señor territorial de Anna, acompañado de otros caballeros. El tiempo era agradable y la animación de la caza contribuía a  que los reunidos se encontrasen satisfechos en aquellos andurriales.
 
De repente, el Conde lanzo una exclamación de contento acababa de herir a un ave que parecía un ermoso ejemplar. Abandono el grupo y  corrió tras ella hasta bajar la pendiente del monte y llegar al valle. Su criado pudo seguirle, aunque con cierta dificultad, y llegar jadeante hasta el. Pero he aquí que el Conde, cuando iba a conseguir su presa, se sintió atraído por la visión insospechada de una cueva que llamo su atención; antes tapiada, por las recientes y torrenciales lluvias cuyas  huellas aun corrían por el valle.  Curioso el Conde penetro en la gruta seguido por su criado ¡ cual no seria la sorpresa de los dos cuando descubrieron a pocos pasos un manantial artificial, perfectamente construido, junto a un gran recipiente distribuidor de , con potillos, algunos de ellos cubiertos por compuertas de cristal
 
Comprendió el Conde que aquella obra antiquísima y perfecta era nada menos que  el artificial nacimiento de las aguas de Anna, y aquellas compuertas daban paso al rio subterráneo que desembocaba en las fuentes de la  Albufera y en otros manantiales tenidos por naturales entre los habitantes de aquellos contornos.
 
Cuenta la leyenda que tan compleja  construcción fue fabricada en tiempos de los moros, o quizás en épocas anteriores y que algunas de las compuertas que encontró el Conde cerradas serian otros tantos conductos de agua destinados a terrenos  asimismos  favorecidos en la antigüedad.
 
Las guerras y los continuos desastres políticos de entonces pudieron dar al olvido esta obra que  continuo  siglos y siglos  con las compuertas en igual disposición y que, con los años, fue ocultándose a los ojos de los escasos  moradores de aquel monte que acabaron por ignorarla.
 
Solo de manera casual y después de muchos siglos la descubrió el Conde  de Cervellon. Pero comprendiendo que no podía dar publicidad al hallazgo, ya que en este caso serian inevitables las reclamaciones, decidió guardar el secreto, deseoso de proteger su señorío.
 
Una vez repuesto de su  estupor, ordeno a su criado que le acarrease piedras en abundancia, y con arena y un poco de agua tapo lo mejor que pudo la entrada de la gruta. Después trasplanto algunos matorrales sobre la húmeda construcción y quedo el terreno liso y llano y tan perfectamente oculto, que nadie ha podido tan siquiera sospechar el lugar aproximado de su emplazamiento
 

los primeros Condes de Anna

El 3 de mayo de 1604 el Rey erige en condado la Villa de Anna 2 y serán precisamente D. Fernando Pujades Olim Borja y su esposa Francisca Alapont Relleu, Señora de Relleu, los primeros Condes de Anna, los que se hacen cargo del primitivo castillo. En esta época en la que los Condes comienzan la remodelación del edificio para hacerlo habitable por la familia, el Condado de Anna contaba con 160 casas la mayoría de moriscos. Probablemente condicionados por los diversos problemas con la justicia que tuvo el Conde, si que consta que este matrimonio pasa largas temporadas en la vivienda señorial del Palacio en la Plaza de los Álamos, manteniendo una relación más próxima con la población que la que sostuvieron los anteriores propietarios. El 8 de agosto de 1603, mientras pasaban la temporada de verano, nace en la vivienda de los condes en Anna uno de sus hijos, Juan, José Benet, Salvador, Melchor, Buenaventura, que es bautizado en la localidad3 . En la parte noroeste del edificio se encontraba situada la puerta de acceso al oratorio que se construyo en la casa en honor a Santa Ana. El 13 de septiembre de 1619 se celebró en esta capilla el matrimonio de dos pobladores siendo párroco Pedro Almenar4.En la parte oeste disponía de un torreón que albergó en esta época una campana. El 9 de febrero de 1648, fue bautizado en este oratorio un moro “esclavo” de los Señores Condes, siendo padrinos D. Andrés Coloma y Dña Isabel Francisca Pujades Borja, condes de Elda y Anna. El 7 de mayo de 1674 se celebra otro bautizo en el oratorio de la casa palacio, siendo ecónomo el licenciado Diego Molina5. Por esta época el edificio sufrió un gran incendio y padeció una primera intervención que no guardo ninguna unidad de estilo. Tras el terremoto de 1748 y debido a las obras de restauración que se llevaron a cabo en la iglesia por el hundimiento de las bóvedas se instalo en la Plaza de los Álamos una tienda donde se colocó provisionalmente el Santísimo Sacramento y donde prosiguió el culto de forma provisional, como fuera que las obras se espaciaron en el tiempo se traslado al jardín del Palacio y finalmente al oratorio, que se abrió al culto de toda la población hasta el día 16 de enero de 1750 , en que se dieron por finalizadas las obras de la Iglesia . En el año 1885 se efectuaron obras importantes de restauración a expensas de Cruz Navarro Sarrión y con tal motivo, se pinto un lienzo al óleo que según Vicente Rausell se conservó en la sacristía de la Iglesia Parroquial de Benetuser, “ en el aparecen la figura de S. Vicente Ferrer y sobre fondo el edificio del Palacio con los andamiajes y en la parte baja las figuras de Sta Ana y Sta Bárbara, una a cada lado del cuadro “ y en la base del cuadro una inscripción con la fecha de 1855 y el nombre de Cruz Navarro Sarrión. Los últimos Condes de Cervellón se marcharon de Anna a finales del siglo XIX como consecuencia del pleito por la edificación de un molino harinero en la parte posterior de la casa palacio, a cargo de un vecino de Anna que se apodaba el Lorchano . Alrededor de 1890 el tal Lorchano que se apellidaba Camallonga, ganó el pleito y los Condes vendieron sus propiedades a D. Ricardo de Trenor Bucelli, casado con Doña. Josefa Isabel Palavicino Ibarrola. Este matrimonio que pasó largas temporadas en el edificio de la plaza de los Álamos, nacieron Leopoldo y Ricardo Trenor Palavicino. 2 Archivo del Reino. Diversorium. Año 1604.Fol 67 no 378 3 Vicente Rausell-cita quiquae libri tomo 2 de bautismos 6 de agosto de 1611 4 -Vicente Rausell Apuntes históricos de la villa de Anna- citando el Quinquae libri 5 -Vicente Rausell Apuntes históricos de la villa de Anna-citando el Quinquae libri Como consecuencia del resultado del pleito y para evitar el peligro que representaba para sus hijos la acequia que conducía el agua al molino en el paño lateral izquier